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¿Digital o papel? Mitos de la lectura

Lectura

Cuando se produce la formación humana también se desarrollan cadenas genéticas que dan a la especie características especiales. En esa carga de genes no existe, el de la lectura. El cerebro humano fomenta la resolución de problemas y gracias a esta capacidad logra modificarse para aprender a leer.

Las personas adultas tienden a olvidar como aprendieron a reconocer símbolos y la combinación de cada uno para darle sentido a la escritura. En la actualidad, la sociedad es impulsada a leer en entornos digitales o en papel, ¿pero en cuál de estos elementos el proceso se desarrolla mejor?

Para la investigadora de la universidad de Tufts (EE.UU), Meryanne Wolf, el texto es un paisaje escrito que se asemeja a un mapa cartográfico que va dando la guía en la lectura, el entorno digital resta referencias, no es posible observar márgenes ni esquinas, tampoco contiene ilustraciones que ayuden a recordar, la memoria visual.

Wolf establece un concepto denominado “lectura profunda” y lo define como “[el] conjunto de sofisticados procesos que impulsan la comprensión e incluyen el razonamiento inferencial y deductivo, las capacidades analógicas, el análisis crítico, la reflexión y la iluminación».

Este proceso de lectura profunda, queda a un lado en una era digital donde la rapidez de consumo es lo que marca la pauta en cuando a lectura se refiere; todavía muchos medios digitales publican notas basadas en el estándar de las 300 palabras y esto es una muestra. No puede haber lectura profunda sin una escritura que rompa el molde establecido por un motor de búsqueda. La especie humana ha demostrado su capacidad de adaptación cerebral para la optimización, no solamente del proceso de lectura sino para ir más allá.

Para el neuro científico Stanislas Dehaene, esa capacidad de ir más allá de lo dado depende de lo que él ha denominado “reciclaje neuronal”, que desemboca en la adaptación de nuestro sistema visual con nuestro cerebro para poder reconocer la escritura.

Este proceso fisiológico adaptativo involucra también parte de las teorías de Wolf sobre la arquitectura cerebral que la lectura explota. “La capacidad para establecer nuevas conexiones entre estructuras ya existentes, la capacidad de constituir áreas de una exquisita y precisa especialización para reconocer patrones en la información; y la capacidad de aprender a usar y conectar información de esas áreas de manera automática”.

Uno de cada cinco libros que se venden es digital. La barrera de rechazo está descendiendo, el mito de los nativos digitales cada día se va desmoronando porque existen niños que interactúan con una pantalla táctil antes de aprender a caminar, pero también las personas de la tercera edad están tomando la iniciativa en el proceso de comunicación a través de herramientas digitales. Este proceso de adaptación por parte de los abuelos es una muestra clara de hasta donde el cerebro es capaz de evolucionar.
Los ancianos pasaron de perder la vista por leer a la luz de las velas a estar frente a un dispositivo inteligente leyendo noticias.

Dislexia

El entorno digital ofrece ventajas que el papel no puede superar; la posibilidad de aumentar el tamaño de la fuente hace un gran favor a las personas con dificultades visuales. Quizá lo que aporte más al proceso de lectura digital según investigaciones es el beneficio que puede representar para las personas con dislexia, la posibilidad de aumentar el espaciado entre las letras, un poco más del estándar, esto les permite leer de forma más rápida y una mejor comprensión del texto.
Si bien el aumento del espaciado no cura la dislexia, si permite mejorar la lectura. Esto fue demostrado en la investigación realizada por Manuel Perea, la opción de aumentar el espaciado se encuentra presente en todos los procesadores de texto y en opinión de Perea, debería ser incluida en todos los textos digitales.

La evolución es indetenible, la especie humana afronta esta dualidad de lo analógico a lo digital a una velocidad asombrosa, las dos corrientes tienen algo en común: el cerebro y su flexibilidad para seguir adelante.

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